Hoy es un día más desde ese último ádios. Es un día más. Extrañamente es solo eso, un día más.
Despierto alegre, vivaracha, llena de energía, desayuno una manzana y el timbre suena, él esta aqui. Una sonrisa de oreja a oreja me llena por completo, acercarme a él se siente como magia, como magnetismo. Me abraza y dice «Buenos días preciosa» y me derrito. Increíble que llevo 3 años así. Llevo tres años amando a este hombre, y sé que no dejaré de amarlo mañana.
Pasan las horas y contemplo esa foto que trae tantos recuerdos, y me rió internamente cuando recuerdo que, antes, tú solías ser «mi él».
Él, mi él, su él, porque no es un objeto y no nos pertenecemos; sino que encajamos y nos adicionamos, me mira con suspicacia, sé que sabe que te recordé y actuando como el hombre que amo, me pregunta «Como esta? Has sabido algo de él?» Le cuento fugazmente lo que he sabido, poco pero es algo. Y sabes? Lo amo más por ser así, sencillo, amoroso, leal. Jamás impediria que sepa de alguien que alguna vez me hizo tan feliz.
Se acaba el día y al despedirme le doy un beso, suave, cálido, nuestro. Y voy a la cama mientrás él conduce a su departamento.
Hoy es otro día, otra noche, sin saber de tí.
Alguna vez te amé y quiero que lo sepas, lo recuerdo porque tu nombre aparece en mi telefono cuando bajo la lista de numeros. Alguna vez te amé y estoy segura que mucho, con todo el amor que en ese momento podía sentir.
Pero me heríste. Ya no recuerdo como ni que pasó, pero recuerdo que lo hiciste, esa es mi explicación cuando re leo lo mucho que te amaba en esas cartas que jamás envíe.
Talvez fuimos lo que pudimos porque ambos intentabamos encontrar en el otro una mitad que no encontraríamos, talvez fue el creer que nos necesitabamos lo que eventualmente nos alejó, talvez fue pedirle demasiado al mundo, talvez fue nuestra necesidad de darle nombre a algo que no lo tenía.
Hoy es otro día desde ese ádios que me hice a esa parte de mi. Esa parte de mí que ingenuamente creía en los cuentos de hadas y en encontrar tu otra mitad. Hoy es otro día en el que veo la belleza de dejar ir y aprender. Hoy es otro día en el que agradezco que la vida cambie y que los pajaros me enseñen la lección de que llega un momento cuando debes dejar ir. Y yo no te dejé ir por odio. Lo hice por amor.
Talvez no el amor que tu querías, y talvez no funcionó como lo predecía. Pero funciono.
Siempre tendré amor por tí por cada momento que me diste amor. Siempre te trataré de cuidar porque uno no pierde de vista a los seres queridos. Siempre recordaré esos días corriendo por el hotel gigante perdiendonos en el otro. Siempre recordaré las canciones que jamás entendí. Las recordaré porque son parte de mí, como tu recuerdo lo es.
Hoy es otro día, y por ello, con tanto tiempo que ha pasado espero sinceramente que seas feliz. Que le des a alguien todo ese amor que me perdí. Que vivas con alegría cada segundo, que no cometas los mismos errores otra vez; porque temerle al amor es temerle a la vida y nada hay mas hermosa que la vida misma. Que me recuerdes como te recuerdo, con una sonrisa y un recuerdo, pero no me busques en tu presentes ni quieras buscar en alguien lo que eramos, debes darle a cada persona su valor y ver el brillo que hay cuando te sonríen.
Hoy, otro día más, en el que recuerdo que una vez sufrí por amor creyendo que este me había abandonado, pero hoy viendo tan claro que el amor se va para enseñarte que las mejores cosas estan por venir, puedo recordarte y decir «Gracias recuerdo por venir, gracias por todas las lecciones que aprendí, sin ellas hoy no sería tan tremendamente feliz.»