Y se fue.

Y veo a lo lejos el recuerdo de ese amor, tan lejano, tan distante, tan irreal.
Se esfuma como llego, sin dar paso a nada más. Derrumbando todo a su alrededor.
Puedo caerme en pedazos y nadar en un mar de lagrimas, lo he hecho antes y sé que no sería tan diferente, pero lo es, de alguna forma esta vez todo es diferente.
Estar rota parece la solución ideal, hasta que deja de serlo. Porque ¿cuantas veces puedes arrodillarte para pedirte perdon por no poder dejarlo partir?  ¿cual es el numero de intentos que serán aceptables hasta que dejen de serlo? ¿cuando suficiente se vuelve más que suficiente y se vuelve un exceso? Y ¿porque amabas cada segundo, aún cuando dolía tan peligrosamente al mismo tiempo?
No tengo todas las respuestas pero lo que si tengo esta vez es una decisión.
Talvez una que esta demasiado atrasada, pero que finalmente llego. Y a veces, cuando amas tanto y te duele tanto y pierdes el control, lo unico saludable que queda es decir ádios, aún cuando los mejores momentos sean los que dejas atrás y te niegas a repetir. Aún cuando por algún tiempo te costará trabajo hasta reir. Aún cuando sobrevivir es la expresión adecuada porque no estas viviendo. Aún cuando estes partida en más pedazos que en huesos. Pero eventualmente, el dolor cesará, talvez traiga dos lagrimas cada noche pero eventualmente se irá, dejando que veas que antes que todo, lo que importa es tu felicidad, no la de alguien más.

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