Siempre habia creído que las mejores historias son esas a las que jamás puedes ponerles un final, y vaya que tardé en escribir este. Entre mis malas decisiones y mi infinito amor por él, deambule por años buscando saber como terminaria todo,cual sería el final de la historia de amor mas increible que pude vivir. Y es que es cierto, el amor siempre existirá, lo dije y lo sostengo, una vez que amas a alguien de la forma que él y yo nos amamos, no importa que venga después, siempre habrá amor, sin embargo no es una promesa para un siempre juntos, y vaya que lo entiendo, es el infierno esperando en tu puerta, es el dolor de una despedida que deseabas jamás desear, es tu esperanza por lo que creíste duraría por siempre, son dos corazones a punto de estallar.
Antes de empezar la historia, debo decir que es una historia de amor, pero de las reales, de las que llegan al corazón, de no haberlo sido, no hubiese pasado 5 años escribiendola deseando con el alma jamás terminarla, es una historia de la vida, de crecer, de amar, de perdonar, de olvidar, de vivir un cuento de hadas, de vivir el sueño que ni tu imaginación pudo creer tan bueno, y al final, de saber que hay que decir ádios, antes de cometer un error. Antes de dejar de amar y decir que aún se hace, porque si algo es peor que amar y no ser amado, es dejar de amar a la persona que despues de tanto lograste que te amara.
Así fuimos Lizandro y yo, en algún punto, como cuando me enamoré de él, como cuando esa noche, después de bromas sin sentido, me besó, sonriendo de esa forma en la que yo sabía que el se estaba enamorando pero trataba de no hacerlo, esa noche cuando mezcló coca cola con helado de limón, y sin saberlo o sospecharlo, marcó los meses de dolor que vendrían en su ausencia.
«….continuará…»