Exes, el mito.

A tan pocos días de San Valentín que puedo oler los chocolates y flores que no estare recibiendo me pongo a pensar en ese tema prohibido,él, él Voldemort de toda mujer, en el dichoso ex. Sin embargo, llendo más atrás, puedo enlistar con facilidad los exs que he tenido y hoy me río al recordar que
una vez pensé que durarían para siempre.
Me encanta San Valentín debo decir, simplemente mi niña interna no puede no amar los globos y las citas romanticas, las cartas y las mil cursilerias que identifican este día, el particular en el que a veces olvidamos que tambien es el día de la amistad.
Con toda honestidad, he pasado novio tras novio dandome cuenta de mi nula mejoría, citas canceladas, mentiras a la carta, dulces que escondían traiciones, y aún así me siento muy entusiasmada por este día. Ya compré mi lata de paletas de caramelo en forma de corazón que repartiré en el trabajo a gente que sé que me odia, pero me gusta, me gusta pensar que un día todo puede ser amor.
Y en cascada se me ocurrió, un foco se prendió en mi cabeza y me dí cuenta, mi problema radicaba en creer. Cuantas veces no me dijo un chico que estaba terminando conmigo «No puedo creer que creyeras que duraríamos por siempre» o el reclamo de mis amigas cuando nos enteramos de la infidelidad de quien creí perfecto «Es imposible que hayas creído en él». Pero cada una de las veces lo hice.
Lo divertido es que no es solo sobre novios, mi creencia me ha llevado a no darme cuenta que esto existe, no creí jamas que hubiese gente que solo busca aprovecharse y en los «amigos» que se volvieron pirañas tan pronto como dije que ya no los llevaría cada noche a su casa.
Yo creí, como creo en muchas cosas y personas que nadie actuaría tan solo por lastimar a otros. Me equivoque y sigo haciendolo.
Pero hay dos cosas que me enseñaron el confiar y el caer; una de ellas es que, aunque suene muy cliché, debes aceptar que la gente es como es cuando te lo demuestran, porque aceptar excusa tras excusa es tan patetico como llevarle un pastel a alguien cuando esta enojado por que tú estas feliz, solo porque te sientes mal por que ellos no esten felices.  La segunda cosa que aprendí es, al final, es su perdida. Tanto en parejas como en amigos, porque al final, creer en alguien con todo tu corazón te lleva mas allá de lo que llegan las personas que con recelo se acercan a alguien. Sí, sufrirás, pero tambien sentirás mas que viviendo con cautela por miedo a lastimarte un dedo. Confiar y amar nunca podrá decirse que esta de más.
En un mundo donde la gente honesta escazea y los te amo se dicen tan facil como  es pedir un taxi, saber que cuando dices algo es sincero es oro. Y talvez no cualquiera lo aprecia, muchos no lo harán, porque es mas facil destruir algo que construir cuando no se tiene las piezas, pero sí eres de esas personas que aman de más y confías en quienes amas, eres especial. Eres un diamante en este mundo lleno de imitaciones. Amar es real, el sentir dolor tambien lo es. Las cosas que son autenticas no son faciles de distinguir, pero valen cada moneda.
Así que si algo he aprendido de darle mi corazón a quien me advirtieron que jamás cambiaría (y oye, no lo hizo) y de creer en las amistades que buscan y al encontrar se van, es que al final, ellos perdieron. Me perdieron. Te perdieron a tí. Porque gente como tú y yo que amen de verdad son raras, preciosas, como gemas extrañas que son al principio por la población en general desvalorizadas, pero algún día llega, porque creeme que sí llega, esa persona que, con defectos y todo, valora ese espiritú lleno de amor que tienes, esa forma rara en la que crees que el mundo puede estar bien si todos se quisieran, alguien que valora que despiertes de una pesadilla llorando y te abraze, y entienda que no es tontería, que eres tú, tú sintiendo demasiado. Llega al final ese alguien que esta agradecido que lo ames como haces, con ese desborde de ternura que traes, que se siente bendecido por amarte, y que demuestra día a día que, amar de más, con la persona correcta, es el tesoro más valioso que puedes tener.

Deja un comentario