Cuando era pequeña un día regrese a casa con un diente roto y mucho llanto por ello, no entendía que pasaba, ahí estuvo él mas preocupado de lo que debía y al final nos aseguramos de que todo estuviese bien.
Cuando era pequeña, un día un pequeño gato llego a mí y él me ayudo a cuidarlo,a pesar de que mamá dijo que no.
Cuando era pequeña, y mi tamaño era mayor que el que debería, había un hombre que peleaba por defender mis derechos, un hombre que me cantaba todas las noches antes de irme a dormir.
Yo desde siempre supe que podía lograrlo todo, y a pesar de que mi sueño era ser princesa, él jamás creyó que no podría lograrlo. Siempre con su cara que parecía mala y su sonrisa que era solo para mí me decía siempre que lograría todo lo que me propusiera, todo por lo que me esforzase.
Luego entre ser astronauta y bailarina, decidí que las coronas no eran para mí y me enfoque en ser presidenta, NO primera dama, sino presidenta.
Y a pesar de que mi sueño no ha caducado, entre muchos otros pasatiempos en los que le hice perder tanto tiempo como dinero, ese hombre estuvo ahí tanto para ser peor que el mas estricto entrenador, como para ser mi porrista personal que me daba comida a escondidas cuando las reglas lo impedían. Mi complice y mi mejor amigo.
Yo tuve de pequeña, al mas estricto entrenador, al amigo mas juguetón, pero lo mas importante, aunque tuve un papá consentidor, jamás tuve un papá fácil.
Yo tuve y por fortuna tengo, a uno de esos papás que son oro puro en bruto. Esos que parecen los hombres más estrictos y rudos, esos que asustan a otros y ese que parece que no sonríe, yo jamás entendí eso, jamás entendería que mi compinche favorito no diese algo más que sonrisas. Pero me las daba a mí, porque como él siempre decía, soy su mano derecha siempre.
Mi papá no era ese tipo de papás fáciles de engañar que me dejarían simplemente existir. Mi papá me exigió y mucho. Para él, cuando hacía algo debía ser la mejor, y a pesar de que talvez nunca logré serlo, sé que en el fondo siempre me amó más por intentarlo.
Mi papá es, ese hombre que me enseño lo que quiero en la vida. Y es que es muy cierto todo lo que dicen; el primer amor de una niña es su papá, en mi caso, él jamás dajará de serlo, aún por mucho que él cree que ha pasado a segundo lugar. Lo interesante es que hoy, sé quien quiero ser a pesar de no ser lo que él quiere, y de ahí encuentras lo divertido, talvez no seré la presidenta de una gran compañia como soñamos, pero sé que llegaré tan lejos como mi capacidad me lleve, y siempre usando como bandera los valores que muy bien aprendí de él.
Y es que, no terminaría nunca de decir lo que ese hombre me ha enseñado; él es quien me enseño como patear una pelota, a pesar de que entendió despues que ellas y yo jamás seriamos equipo, él me enseño lo que es el amor y lo importante que es saber que familia y sangre no son lo mismo, él es quien me enseño que no tenerlo todo a veces es lo mejor que puedes tener. Él me enseño que a veces por mucho que me esfuerce no llegaré hasta donde imaginé, pero que él nunca dejaría de apoyarme para intentarlo. Él me enseño la diferencia vital entre un bien y el otro. Él me enseño que el respeto hacia cada persona es lo más importante, él me demostró que la humildad no es el mejor valor, sino, la empatía. Él me enseño a confiar en la gente, en toda la gente, me enseño que hay gente buena y mala, pero que hasta los peores pueden cambiar si se les trata con respeto. Me enseño que el dinero jamás se comparará con ayudar a alguien. Y me demostró que todos los seres vivos merecen amor. Él mi guió y apoyo mis pasos a pesar de que tambaleaba muchas veces.
Pero hay algo más importante que me enseño este hombre sin igual; me enseño que, el hombre que venga en mi futuro y no valore cada cosa de mí, no vale ni un segundo. Me enseño que los hombres lloran y se visten de rosa cuando su princesa lo necesita, me enseño que nunca se debe dejar que nos traten menos de lo que merecemos, y que esta bien ser esa mujer independiente que es diferente, porque esas diferencias te volverán única.
Pero, sin saberlo, aprendí aún más; aprendí que amor es perdonar y confiar, aprendí que el respeto es fundamental y que el hombre que quiera estar a mi lado tendrá que día a día demostrarme con sus actos que merece mi amor. Aprendí que igualdad no significa que debo ser tratada de forma superior por ser mujer, sino que debo ser respetada por ello y solo ser tratada mejor porque me lo he ganado.
Aprendí que no importa si las niñas malas me fastidiaron o si en mi infancia jamás recibí un regalo,porque él sería al final del día, el mejor valentín que puede existir.
Aprendí que el trabajo duro es dificil, y que tentaciones hay tantas que uno olvida donde esta el suelo, pero si uno tiene amor por su familia sabrá que lo correcto siempre valdrá más que millones de viajes.
Mi papá me enseño que el amor es clave en la vida y que la familia es ese lugar donde puede haber un terremoto pero jamás quitará los cimientos.
Mi papá me enseño a ser la mujer que debo de ser, sin ser como él quiere.
Y le agradezco a ese hombre, a mi valentín de cada año por darme la gran oportunidad de tener su amor antes que su compañia, porque me enseño tambien, que estar lejos no es dejar de amar, y amar es, tan simple como dejarse maquillar por su chica especial.
Pero hay una cosa importante que semejante hombre debe aprender, y es, que me enseño bien; debe saber que sé cuidarme sola pero que sé aceptar ayuda cuando debo de, que sé que no me define una palabra y que siempre el que trabaja logra lo que quiere, y que ayudar a quien lo necesita no se hace por lastima, se hace por amor.
Que no cualquier hombre estará a mi lado y si alguien esta es, porque me valora y respeta como él me enseño que debía de ser, porque talvez no compartimos gustos, pero compartimos valores.
Pero último y más importante, mi padre, mi mano derecha tiene que entender, que aunque crezca y tenga una relación con un hombre que posiblemente se quede para siempre, él será mi Valentín favorito cada año, porque él me amó ,aun cuando mi cabello feo y mis lentes hacían que se burlasen de mí, y siempre fui como él decía «la niña mas bonita que sus ojos habían visto, mi pequeña leonsita.»
Y porque debe creer en mí, y le agradezco por su confianza, porque sabe que algún día, haremos de este mundo el lugar que siempre soñamos.