Tornado.

Sentirse roto es terrible.
Hay pocas cosas que se comparan a sentirse así, el dolor con esa mezcla de vacío y heladez que caracteriza el sentirse decepcionado, sentir que tu confianza esta en la cuerda floja, sentir que lo que amaste desaparece en camara lenta,  es como ver una flor marchitarse y perder su brillo.
Sentirse roto es marchitarse sin que se vea.

Ese es el problema con el amor, o lo que a veces creemos que lo es. Es inestable, confuso y en su mayoría decepcionante, una montaña rusa donde la subida esta llena de adrenalina,llena de risas y experiencias, y la caída es en extremo dolorosa, es perder el corazón en un segundo, es una promesa rota, es un beso que quedó con sabor a traición, es una palabra que lo borró todo, es extremo, y a veces nos quedamos pensando si valió la pena.
La confianza es de esas cosas con las que no debería jugarse, porque recuperarla cuesta más de lo que el tiempo a veces puede dar. Creer en alguien y saber que para la otra persona es un juego se vuelve una forma de autodestrucción.

Pero cuando llegamos a ese punto hay dos modos de seguir, dos caminos que pueden llevarte a lugares distintos, que pueden hacerte una persona distinta.

Una ruptura, un engaño, una traición, una promesa rota, te meten en un tornado de emociones, te dan vueltas, te hacen perder el piso, te asustan, te hacen sentir que el fin ha llegado, pero a diferencia de un tornado real, la calma sí puede llegar en estos. Puedes escoger el camino de la autodestrucción, de la culpa, de los hubieras, ese camino que te lleva a perderte, o puedes tomar el otro que te lleva a encontrarte, a luchar contra la tempestad y salir como alguien nuevo, alguien a prueba de balas, alguien que puede perder pero no perderse, alguien que sabe que amar viene de amarse y que no deja que una decepción lo vuelva decepcionante.

Al final, aquellos que rompen solo acaban rotos, y a los que rompen al final se pegan, lo que es para uno vuelve si es real y rompe cadenas, lo que no solo destella y acaba siendo pintura rellena.

Estar roto es un sentimiento terrible, pero con un poco de pegamento todo se arregla, con un poco de fé se supera y con un poco de amor se borra.

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