Hace mucho tiempo leí un libro sobre una princesa, era encantador y en ese entonces, triste e injusto, para mí era un total cuento de hadas donde un hechizo había terminado con todo.
Releí el libro hace pocos años pero hasta hoy es que logré entender el verdadero dolor de la princesa; ella se enamora del hombre perfecto, ese que la hace reir, es amable y dulce, se casan y viven lo que parecería ser felices por siempre, pero el por siempre no dura mucho, y el tan amado principe comienza a cambiar, empieza a ser agresivo, malo, egoísta, empieza a herir a la princesa de la peor forma, haciendola sentir culpable de todo. En el cuento, la princesa sale en la busqueda de recuperar a su gran amor, enfrenta miedos y problemas, al final, no se sabe si lo logra o no.
Hasta hoy, creí que entendía lo que leía, pero no. Hoy entendí lo que de verdad lastimó a la princesa, no fue tanto el hechizo, fue el hecho de que haya sido su principe tan amado el que la hubiese lastimado, el hecho de que su gran amor hubiese cambiado.
Eso es tan real que se congela mi corazón.
Que las personas cambien, y más las que amamos, duele hasta la médula. Te hace llorar, sentirte frustrado, te desnivela. Hace que pierdas el piso porque has perdido lo que creíste sería igual por siempre, has perdido a tu gran amor, aunque esté aún a tu lado.
A veces las personas se alejan sin entenderlo, a veces el amor no es suficiente, a veces la costumbre se parece tanto al amor que es dificil distinguirlos. Hay veces en las que tu gran amor se vuelve todo lo que jamás creíste que sería y te ves en la terrible encrucijada que hace que tiemble de miedo todo tu ser; «continuar por lo bueno que se vivió esperando que algo pueda brillar aún ó lo que es más dificil, dejar ir, dejar ir a quien te dió todo, a quien le confiaste el más profundo secreto, a quien amaste sin razón desde que lo viste esa mañana nublada, a quien te lleno de sonrisas por tantos años y protegió de todos los miedos, dejar ir a quien alguna vez te dijiste debía quedarse por siempre».
En realidad, la decisión esta tomada, continuarás porque tienes miedo a que nada tan hermoso te suceda de nuevo, porque tienes miedo de perder al amor de tu vida, porque te has convencido que estas viendolo todo desde un ángulo equivocado, te has convencido de que abandonar sería aceptar que se terminó, porque no pudiste conservar un gran amor, porque a veces sucede te dices a tí mismo, sucede que las cosas cambian y vuelven a ser miel, sucede que es un mal momento, que se recuperarán, que abandonar sería como saltar antes de chocar, pero… que hay de cuando todo en verdad sale mal?
No será que hay un momento en el que ambos deben dejar ir ese sentimiento y deben encontrar la cordura para decirse que los pleitos han sido suficientes y las lagrimas ya pasaron factura?
Algunas veces soltar te da mas fuerza para volar.