Soy yo, el problema soy yo.

Creí saber mucho de superar.
Después de una relación de 10 años en las que peleábamos a diario y cortabamos cada 2 meses, donde cada una de esas me prometía a mi misma que esté era el fin, que era hora de dejar ir, que iba a estar bien…
Aun así me tarde 10 años en poder decirle adiós.
Y cuando se fue, creí saber cómo era cuando tu mundo se desmorona. Pero no.
Fue un buen pretexto el luto para hacer y deshacer, para divertirme y en mi mente recuperar una década de fiestas pérdidas. Claro que lo hice. Hasta podría decir que me excedí.
El luto fue por la vida que perdí a su lado, no por haberlo perdido a él.

Pero está vez. Todo era diferente.
En menos tiempo del que jamás creí, me enamoré, de una forma tan increíble, tan profunda, tan especial, que decidí que ese era el quería que fuera mi hogar.
Y vaya que lo hicimos nuestro.
Había negado toda mi vida que algo así me pasaría, estaba segura en los cálculos, tiempos razonables y decisiones que tomaría.
Pero desde que sentí ese te amo radicando en todo mi ser, no hubo dudas, no existían formulas exactas, y si las habia no importaban.
A su lado era todo lo que yo quería.
A su lado sintiéndome tan amada como él me hacía sentir podría fundirme
A su lado atravesaría guerras, atravesaría mares, y todo por un te amo
Cometí errores.
Errores que nunca cometí antes, ni cuando sabía que no había nada ahí, ni en esa década en la que no me fuí por miedo a perder mi tiempo, nunca hubiera hecho eso. Aun cuando no había amor, gusto, excitación, aún cuando cualquier cosa me daría más emoción que sus besos, aún ahí, aún sintiéndome así, nunca lo hice.
Y ahora que sentía la vida completa con él, si lo hice
Tardé mucho en entender por qué
No es que quiera justificarme
No es que quiera de esta historia rescatarme
Fui la mala. Fui una villana y siempre cargaré con esa cruz
Pero si lo hice, no fue por no sentir. Fue porque mi amor por él, mi admiración, mi gusto rebasaba lo que él sentía de mi.
Y ahí fui débil
No por querer lastimarlo
No por querer otras manos
Fue por querer que él luchara por mi
Que me viera como me vio al principio
Que sintiera por mi toda esa emoción
Que creyera, que supiera, que yo era un premio a ganar, uno que muchos más darían mucho por presenciar
Y él ahí me tenía. En las sombras. Sabiendo que yo alumbraba esa fiesta pero haciéndome sentir tan apagada.
Fue por eso que lo hice.
Un tercio por querer subir mi autoestima, un tercio por querer que él lo notará y un tercio por una mala combinación de palabras sensuales y algo de alcohol.
Me arrepentí apenas entendí que él no lo sabía.
Y que aún sabiéndolo esa no era la forma de enfrentarlo.
Mientras él me gritaba yo solo pensaba, vas a volver a dejarme a un lado?
Pero en la conclusión, pude llegar a tener su perdón y mi ser completo entendió que el amor no es una competencia de egos, es mucho más que eso
Y todo eso lo quería con él.
Haría lo que estuviera en mi poder por ganarme su confianza, lo que yo no sabía es que eso me costaría creerle un santo cuando no sabía ni rezar.

Así que en el presente, cuando supe quién era él en verdad, me rompí.
Cuando estuve frente a la posibilidad de perderlo, me sentí morir.
No había motivo alguno para vivir aquí, mis metas, planes y sueños se desvanecieron porque sabía que no podría volver a un lugar que alguna vez fue nuestro hogar
No había forma
Me sacaría los ojos de tener que enfrentarlo
Es la primera vez que sentí que el aire me faltaba, que mis pulmones colapsaban y que con mucha alegría lo tomaría si significaba no tener que ver cómo se iba.
Él no lo entiende aún.
Pero hay tantas razones por las que lloro en silencio
Sus comparaciones rompieron mi ego
Sus negaciones mi confianza
Pero su indiferencia ante perderme rompió mi corazón
Y aún con todas sus disculpas y sabiendo con hechos que todo tiene una explicación y un arreglo, aún dando el cien por ciento, aún queriendo una eternidad, aún poniendo todo el esfuerzo y sabiendo que juntos lo podremos arreglar, hay algo que sigue igual de roto
Soy yo.
Mi autoestima
Mi seguridad
El creer ciegamente que él me veía como a una diosa
Aun cuando esa creencia era lo que me animaba a ser mejor
Ahora que sé que soy una simple mortal más ante sus ojos, todo belleza, todo comentario, todo suspiro siento que no es por mí
Ya no soy lo que creí que era para él.
De una muñeca que me hizo sentir, ahora era tan solo el trapo de lo que un día fuí

Y aún con sus bellas palabras, aún con todo, lo que más me costaría es volver a creer en mí
Que existir en su vida tiene sentido.
En qué pudiendo elegir a cualquiera me habria elegido

Ahora solo el tiempo lo dirá
Ahora solo el tiempo me curará
Ahora solo busco rincones para llorar

Deja un comentario