Invisible.

Estar enfermo es una carga terrible. Es un peso muerto que cada segundo se incrementa, muchos pueden saber de ello pero nadie puede entenderlo como realmente es.
Tener una enfermedad crónica es sentir a diario como tu cuerpo se rinde, como decide no luchar más sin embargo sigues ahí, sigues vivo, no importa cuanto en tí no funcione bien, aún respiras y llevas contigo el saber que lo peor es ver a tu cuerpo morir a diario, cada día un poco más.
Estar enfermo de algo degenerativo es como tenerle miedo al mañana porque sabes que no será mejor, sabes que en un año nada se arreglará y vives encerrado no deseando que pase un segundo.
Es muy dificil estar enfermo cuando vivimos en una sociedad que juzga de más, estar enfermo de algo notable es terrible, sin embargo trae consigo un poco de empatía por parte de otros, tienes recaudaciones y días festivos, y entonces, ¿qué pasa con los que vivimos una lucha que nadie más puede ver? ¿dondé queda la simpatía para los que despertamos con tanto dolor que a veces desearíamos no hacerlo, para los que cada movimiento es un golpe en el pecho que te deja sin aliento, para los que al medio día no tenemos fuerza de continuar por el dolor sin embargo seguimos moviendonos? A nosotros nadie nos defiende. Somos los ignorados y los exagerados, los que llamas flojos por dormir hasta tarde sin saber que el dolor nos mantuvo despiertos, somos esos que son criticados por tomar medicinas de más que literalmente hacen que funcionemos, somos eso que aún siendo jovenes sufrimos dolores peores que muchos ancianos. Somos los que inventan cosas para llamar la atención; eso aunque no digamos ni la mitad de como realmente nos sentimos. Somos los que siempre queremos estar en cama por flojos; sin saber que cada vez que nos movemos,que cada pequeño esfuerzo que hacemos por salir, por tener una vida «normal» nos lleva un esfuerzo extraordinario, se trata de caminar y sentir que no tienes nada en tu cuerpo que pueda resistirlo. Somos esos que si hablamos de lo que tenemos nos estamos quejando de más, somos los que si no decimos nada todos creen que nos sentimos bien, somos los marginados por una sociedad y los traicionados por nuestro propio cuerpo.
No hay cura, no hay tratamiento, solo queda sobrevivir con ello. Con el dolor, un dolor físico que puede ser reducido gracias a los miles de farmacos que nos arruinan otra cosa, pero hay un dolor que no se va, que cada día es más grande, que nos hace sentirnos menos, que nos roba sonrisas, es el dolor de saber que nada volverá a ser como antes, es recordar tu vida y saber que no podrás disfrutarla de nuevo, es vivir con más cuidados de los que puedes proporcionarte por tu cuenta, es defraudar a los que amas, es ser un gasto de quienes te apoyan, es sentirte una carga, es no poder hacer las cosas que más te apasionaban, es sentirte cansado de necesitar ayuda, de necesitar un día más.
Para nosotros, las tareas más básicas se han vuelto un infierno. Las cosas que parecieran fáciles nos desgastan de más.
Para nosotros, la lucha se lleva a cabo cada día, y nadie más sabrá hasta que punto somos capaces de resistir.
Para nosotros, para los que no pedimos más que ser entendidos, ser amados sería la vida ideal.
Nosotros, a los que ves en el supermercado en el espacio de discapacitados pero que no crees que deberíamos estar ahí, piensalo, vivimos a diario tratando de ser reconocidos, de que una enfermedad que le da a uno en 250,000 sea parte de un nuevo marco legal, sin embargo, somos ignorados como las empresas farmaceuticas nos han hecho, somos… invisibles.
No verás un día para nosotros, no habrán recolectas para investigar nuestras enfermedades, pero sí seremos juzgados y los doctores sí nos llenaran de medicamentos que a la larga nos mataran.
Somos esas enfermedades invisibles que no conoces. Somos esas enfermedades que no crees. Somos esas enfermedades que crees que son infecciones, somos esas enfermedades de las que te alejas por miedo a lo desconocido, pero dejame decirte algo; nosotros estamos enfermos, día a día sufrimos al despertar, somos los ignorados y los juzgados, pero piensalo, tú no lo sabes. Porque…a pesar de que cada día es díficil para nosotros, aún así lo hacemos poniendo la mejor sonrisa que tenemos (a veces la única), somos mil profesiones y somos esa persona que puedes tener a tu lado y que hace de todo, somos deportistas y estudiantes, somos padres de familia, somos empresarios, somos artistas, los hacemos todo aún con lo que padecemos. Porque si algo es cierto, es que el día que dejas que tu enfermedad defina tu vida, es el día que dejas de vivir.
Nuestra enfermedad es invisible, no nosotros.
Recuerda, las enfermedades crónicas invisibles existen.

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