Cuando desperté esta mañana leí en las noticias que un eclipse de luna se podría apreciar, en los comentarios, varios mencionaban que era entonces el momento de limpieza cósmica o algo así, hablaban de empezar y terminar ciclos, de dejar ir, de amar. Lo único que cruzo mi cabeza era que, a tu lado tenía todo lo que necesitaba, lo que amaba, lo que anhelaba. Con todos nuestros planes y sueños, eramos mas fuertes que nada. Me moví y despertaste, me besaste y sabía que eso, en ese momento era felicidad, toda la que quería.
Hicimos las típicas bromas de cada mañana, y te hice enojar, me voltié y sonreí para mis adentros, a veces me gustaba hacerte rabiar y contentarte a besos. A veces nos veía viviendo así para siempre. Así juntos.
Recuerdo que anoche peleamos, una triste y gran pelea, pero se había ido, estaba lejos de nosotros eramos tú y yo, la pareja que todos deseaban ser. Eramos indestructibles.
De repente recordé cuando nos conocimos, era una noche llena de estrellas, eran estrellas especiales, alumbraban todo el cielo, recuerdo que por mucho tiempo creímos que nuestro amor era fruto de una estrella fugaz.
Recuerdo ese día que entre broma y broma, entendimos que nos amabamos, y que haríamos todo por hacerlo funcionar.
Y luego reí porque mi mente viajó a otro día, a otro momento, y todo esto pasaba mientras leías las noticias matutinas, y yo recordaba, ahí estabamos, perdidos de ubicación, pero completamente conscientes de donde estabamos, estabamos ahí, enamorados, juntos, en el planeta tierra, y eso bastaba.
Pasamos años sabiendo que mientras una estrella brillara, nuestro amor tendría la forma de superarlo todo. Y así había sido, luchamos contra todo por un nosotros, y cumplimos en su mayoría todo lo que pudimos.
Vímos el programa que tanto nos gustaba y decidimos aventurarnos por comida, esa aventura clásica de todos los días que nos divertía.
Todo era normal, todo parecía que por la noche disfrutaríamos de otro abrazo.
Poco sabía entonces.
Despúes de eso, todo se nubló, una mala palabra llevo a otra cosa, sigo sin entender que es lo que lo inició. Lo único que sé es que lo que sea que fue, logro terminar con nosotros. Media hora de pleito destrozó años de amor.
Las estrellas que una vez nos alumbraron se apagaron, y nuestra relación llena de brillo se oscureció como el eclipse, quedo negro todo por completo, para despúes, arder, para quemar todo lo que tuvimos.
Dejarte ir, es, lo más duro que he tenido que aceptar. Era decirle ádios a quien cambió mi vida y me hizo abrir los ojos, era aceptar que no eramos el ideal, y que solo creímos serlo. O talvez si lo fuímos.
Eso es lo que siempre he creído divertido del amor. Puede ser lo mejor o peor dependiendo de donde estas, sin embargo, creo, que si al final te hizo mejor eso debe bastar para ser un buen recuerdo. He entendido siempre que el dolor es innevitable, que llegaría porque no hay nada que duela más que el ver partir lo que siempre creíste se quedaría, no hay dolor peor que el ver lo que soñabas destruido.
No hay dolor como perderte. Como aceptar que la vida sí seguira aún que no estes. Que tu vida tomará un camino lejos de mi. Que lo que alguna vez fue nuestro se volverá de nadie.
Hay algo impresionante que debo decir, no he dejado de creer que esta mañana debí saberlo. Debí saber que mi mundo como lo conocía se acabaría. Debí creer que los comentarios sobre una apocalipsis por la luna, podían ser verdad, después de todo, se acabó la forma de vida que tenía.
Siempre creí que no me dejarías ir, pero al igual, nunca creí que realmente te querrías ir.
Pero sucedió. Tan fácil como las cosas suceden, tan real como un eclipse lunar, todo puede brillar un momento, y al siguiente, solo estar rodeado de oscuridad.